domingo, 15 de febrero de 2009

El oro y el barro

-"¡Son unos ridículos, miren las cosas que se ponen!"- Era la voz siempre destemplada de Néstor Kirchner quien, desde su sala de situación en la Quinta de Olivos en la que ejerce sus funciones presidenciales, monitoreaba, a través de las pantallas de los televisores, los movimientos de la delegación argentina que deambulaba por los palacios en donde reside el poder en España.

Por Nelson Castro

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