Esta joven “recuperada” es otra víctima de los defensores de los “derechos humanos”. Ella no tenía interés en verse envuelta en esta “cruzada justiciera” de “abuelas” y se negaba a presentarse en el juzgado, por lo que la magistrada se apersonó en su vivienda y le advirtió que si no se prestaba a la extracción sanguínea iba a allanar la casa para retirar su cepillo de dientes y ropa interior para lograr el ADN.
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